El Liverpool dio una lección de cómo defender, liderado por un imperial Mascherano · Robben casi nunca pudo jugársela en el uno contra uno · Heinze cometió una falta absurda y Benayoun, de poco más de 1,70, remató ante la mirada de la defensa
MANUEL MALAGÓN 25/02/09 - 23:19.
Avisó Juande Ramos de que el partido, y hasta la eliminatoria, podía decidirse por un pequeño detalle, y éste cayó del lado del Liverpool. Ese pequeño detalle resultó ser que un tipo de poco más de 1,70 se elevara entre la defensa y cabecera una falta lateral. Pero conviene no perder de vista el origen del tanto, otro pequeño detalle. Heinze cometió una falta tan clara como innecesaria en el lateral del área. Lo que parecía un error sin más resultó un fallo que puede resultar crucial al término de la eliminatoria.
Hasta ese momento, y también después, fue un partido áspero, muy táctico, como cabía esperar de un duelo Juande-Benítez. Los espacios escasearon y los dos equipos dieron un curso de cómo defender, en especial el Liverpool. El aficionado medio seguramente paga para ver otra cosa, un fútbol más alegre, pero hay que reconocerle a Benítez que su equipo funciona como un reloj, y eso que le faltaba su estrella, Gerrard. Especialmente brillante estuvo su pareja de mediocentros, Xabi Alonso y Mascherano. El argentino se sobraría solo jugando en esa posición, pero el español entiende tan bien el puesto que es obligatorio ponerle. Por primera vez desde que llegó, Lass pareció vulgar.
El Madrid quiso agarrarse a Robben, pero el Liverpool también tenía estudiado eso. Riera estuvo casi más pendiente de ayudar a Fabio Aurelio que de encarar a Sergio Ramos. El holandés creó las ocasiones más peligrosas del Madrid, pero siempre desde fuera del área. Los de Benítez no le permitieron más, ni a él ni a nadie. El único remate con cierto peligro de los blancos en el área fue uno de Raúl con la derecha a los seis minutos, lo que habla del perfecto ejercicio defensivo de su rival.
Tampoco fue malo el del Madrid, aunque Casillas vivió más sobresaltos que Reina. En la primera parte le ganó un mano a mano a Fernando Torres, algo ya habitual cuando ambos se cruzan. El madrileño volvió a estar desacertado en el Bernabéu, sobre todo cuando se lesionó el tobillo antes de la media hora. Quiza lo único que se le puede reprochar a Benítez en todo el partido es haberle mantenido hasta bien entrada la segunda parte, pues el 'Niño' se le vio cojeando y mermado, ni siquiera corría a los desmarques. Pepe le contuvo bien antes de la lesión y sin ningún problema después de la misma.
El partido parecía abocado al empate a cero, salvo que algún detalle lo cambiara
El segundo susto para Casillas lo provocó Xabi Alonso desde el centro del campo. El mediocentro chutó de forma fabulosa al ver al portero adelantado y el meta tuvo que volar. Ahí se acabó la primera parte, pero continuó el mismo partido en la segunda. Sólo cambió que el Liverpool salió menos de su cueva. Siguió sin ceder ni un espacio de más, con Mascherano al frente de las operaciones, pero no asustaba a la contra- Sólo Benayoun parecía una amenaza. El partido parecía abocado al empate a cero, salvo que algún detalle lo cambiara. En esas, Heinze cometió una falta absurda y el centro lo cabeceó el bajito Benayoun ante la mirada de la defensa.
Queda Anfield y probablemente un partido muy similar al jugado en el Bernabéu. Otro choque que podría decidirse por otro detalle. La empresa parece casi imposible viendo el ejercicio defensivo del Liverpool en Chamartín, pero un gol, un solo gol, puede llegar de mil formas. La partida de ajedrez continúa.
manuel.malagon@marca.com
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